Y después de estos días tontos, de echarte de menos, de llorar, reír y enfadarme a la vez, de intentar leerme la Ley de Arrendamientos Urbanos, pelear por el contrato y ver si habemus compi de piso, que va a ser que no... toca fiesta!
Esta noche, de amigos, conciertos y cervezas, te olvidaré por un rato, si no en brazos de otro, será del alcohol.
Hoy me doy una tregua, que la necesito como el respirar.
El día en que los libros aprendieron a hablar
Hace 3 semanas

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